quienes somos
Nacimos de la lucha. Seguimos de pie.
SINTRAINAGRO se ha convertido en el sindicato de trabajadores bananeros más fuerte de América Latina, con el propósito de transformar la vida de miles de familias en Urabá y el resto del país.
50 años de trabajo arduo
Nuestra historia
1. Antecedentes y Contexto de Origen (Antes de 1975)
La historia del movimiento sindical en el Urabá antioqueño nace de un contexto de profunda precariedad y abandono estatal. Antes de 1975, los trabajadores bananeros y agroindustriales enfrentaban condiciones laborales que hoy se considerarían inhumanas: jornadas de más de 14 horas, ausencia total de seguridad social, salud y vivienda digna. La región era un escenario de contrastes donde la riqueza de la tierra solo beneficiaba a los grandes propietarios, mientras los trabajadores vivían en campamentos aislados, alejados de sus familias y carentes de cualquier marco legal que protegiera sus derechos fundamentales.
2. Fundación y Proceso de Unificación (1975–1989)
El 24 de julio de 1975 marca el nacimiento formal de SINTRAINAGRO. En sus inicios, el panorama sindical estaba fragmentado por la coexistencia de múltiples organizaciones como Sintagro y Sintrabanano, lo que debilitaba la capacidad de negociación frente a las patronales. Esta fragmentación llevó a que, a mediados de los 80, existieran más de 300 convenciones individuales, negociadas finca por finca sin sincronización alguna.
Tras la pérdida de personería jurídica de varios sindicatos debido a la conflictividad de la época y su participación en el Paro Nacional de 1988, se produjo un hito histórico en 1989: la fusión de las fuerzas sindicales. SINTRAINAGRO emergió como la organización unificada, reteniendo el nombre del único sindicato con registro legal vigente. Este proceso no estuvo exento de retos, pues la vinculación de sus miembros con movimientos políticos de desmovilizados generó una estigmatización que marcaría las décadas siguientes.
3. Los «Años de Plomo» y la Resistencia Sindical (1989–2003)
Urabá se convirtió en uno de los epicentros más violentos del conflicto armado colombiano, situando al sindicato en el fuego cruzado entre guerrillas, paramilitares y actores estatales. Entre 1991 y 2003, se registró un periodo de exterminio sistemático: más de 1.300 trabajadores fueron asesinados, de los cuales el 83% pertenecía a SINTRAINAGRO.
Episodios trágicos como la masacre de La Chinita en 1994, donde 35 personas fueron ejecutadas, simbolizan el horror de una época donde ser sindicalista era una sentencia de muerte. Sorprendentemente, a pesar del genocidio que buscaba desarticular la organización, SINTRAINAGRO no solo sobrevivió, sino que mantuvo su número de afiliados y su estructura operativa, convirtiéndose en un símbolo de resistencia civil.
4. Innovación en el Diálogo Social y el Sindicalismo Social (1993–Presente)
En medio del conflicto, el sindicato apostó por una transformación radical de su estrategia: el diálogo social. Desde 1993, SINTRAINAGRO logró consolidar un modelo de negociación por rama de industria en el sector privado, un caso único en Colombia. Este marco permite negociar hoy con 85 grupos empresariales que representan 275 fincas, estabilizando las relaciones laborales y priorizando la vida.
En 1997, este enfoque evolucionó hacia el «sindicalismo social» con la creación de Fundamilenio. Esta entidad ha permitido que el sindicato trascienda la lucha salarial para gestionar proyectos de salud de última generación, educación subsidiada y vivienda propia. Hoy, los afiliados no solo son trabajadores, sino ciudadanos con acceso a servicios que el Estado históricamente no pudo proveer en la región.
5. Consolidación, Paz y Memoria Histórica
En la última década, SINTRAINAGRO ha consolidado su expansión nacional, alcanzando los 32.000 afiliados en sectores estratégicos como la palma africana, la caña de azúcar y la floricultura. Su compromiso con el país se reafirmó en 2016 con el apoyo decidido al proceso de paz, promoviendo la reconciliación en los territorios donde antes imperaba el miedo.
Finalmente, el sindicato ha asumido un rol protagónico en la construcción de verdad. En 2022, entregó a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) un informe de 21 tomos titulado «La resistencia sindical del Urabá», solicitando formalmente que la persecución sufrida sea reconocida como un exterminio y crimen de lesa humanidad. Actualmente, SINTRAINAGRO se posiciona como la mayor estructura sindical bananera a nivel mundial, siendo el pilar de la formalidad laboral y la estabilidad económica del eje bananero en Antioquia.
Nuestros principios
1.Trato digno
Merecimiento de atención como ser humano a integrantes del SINDICATO
2.Respeto personal
Consideración hacia los demás como a uno mismo.
3.Tolerancia
Aceptación de la diversidad de ideas y opiniones de los agremiados.
4.Equidad
Iqualdad de oportunidades para todos los 2.Respeto personal trabajadores.
5.Unidad
Vinculación de los trabajadores en torno a la organización sindical, como su razón de ser
Nuestros valores
1.Lealtad
Fidelidad a los principios de la Organización sindical
2.Honestidad
Hablar y actuar con la verdad en pro del trabajo sindical
3.Responsabilidad
Asumir plenamente la consecuencia de nuestro propio actuar
4 Solidaridad
Adhesión y respaldo a los propósitos de la Organización sindical.
5.Integridad
Comportamiento profesional en la prestación de los servicios, por parte de los representantes sindicales